Joel A. Vázquez-Pérez 1, Alejandra Hernández-Terán 2, Fidencio Mejía-Nepomuceno 1
1 Laboratorio de Biología Molecular de Enfermedades Emergentes y EPOC, Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas, Ciudad de México, México; 2 Department of Evolutionary Biology, University of California, Irvine, California, United States of America
*Correspondence: Joel A. Vázquez-Pérez. Email: joevazpe@gmail.com
A finales del año 2019, en la provincia de Wuhan, China, se detectaron los primeros casos de neumonía sin agente viral conocido. Más tarde, en el mes de enero de 2020, se anunció que el agente era un nuevo coronavirus (SARS-CoV-2). Al no existir inmunidad poblacional contra este nuevo virus, la enfermedad se esparció alrededor del mundo en poco tiempo, y para marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró a la nueva enfermedad COVID-19 como una pandemia. A partir de entonces, el virus ha causado más de 7 millones de muertes y más de 700 millones de casos. El SARS-CoV-2 ha cambiado a lo largo del tiempo y se ha clasificado en variantes, así como en linajes y sublinajes. La última variante se denominó ómicron, teniendo como característica una gran cantidad de mutaciones principalmente en la proteína de membrana Spike, que le confieren cambios en la replicación, en la patogénesis y en la evasión de la respuesta inmunitaria estimulada por la vacunación o por las reinfecciones. En este artículo se realiza una descripción breve de la biología del SARS-CoV-2, las características principales de las diferentes variantes y las vacunas que se han desarrollado para las infecciones y los casos graves de la enfermedad.
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