Terapia inhalada y nebulizada en COVID‑19: actualización basada en evidencia

Terapia inhalada y nebulizada en COVID‑19: actualización basada en evidencia

Saraí del C. Toral‑Freyre

Escuela Superior de Terapia Respiratoria, Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas, Ciudad de México, México

*Correspondencia: Saraí del C. Toral‑Freyre. Email: saraitoral@gmail.com

Resumen

La transmisión del SARS-CoV-2 ocurre principalmente por inhalación de aerosoles en interiores, lo que reavivó el debate sobre la seguridad de la terapia inhalada y la nebulización. Debe distinguirse entre bioaerosoles del paciente y aerosoles médicos. La nebulización puede incrementar las partículas ambientales por fugas fugitivas o exposiciones de segunda mano, pero el riesgo depende de la carga viral, proximidad entre el enfermo y el personal de salud, tiempo de exposición y tipo de ventilación de la habitación. La detección de ARN en aire rara vez se acompaña de virus cultivable. Las emisiones fugitivas varían por nebulizador, interfaz y fugas, y se reduce con filtros, válvulas, ventilación, uso de equipo de protección personal, higiene y educación. La terapia inhalada no debe suspenderse automáticamente, sino que debe individualizarse

Palabras clave:  COVID-19. SARS-CoV-2. Terapia inhalada. Aerosoles respiratorios. Control de infecciones.

Contenido

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