María del Rocío Chapela Mendoza nació en Ciudad de México el 6 de agosto de 1946, y falleció el día 6 de junio de 2025. Creció en una familia de nueve hermanos, y cuentan que varios de los más pequeños jugaban y saltaban encima de ella mientras seguía leyendo imperturbable. Estudió Medicina en la Facultad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Neumología en el entonces Instituto Nacional de Enfermedades Pulmonares, ahora Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas (INER). En el INER fue jefa de servicio clínico, jefa del Departamento de Enseñanza de Posgrado, subdirectora y directora de Enseñanza, y presidenta del Comité de Ética en Investigación.
En los inicios de la década de los 80 gestionó que se destinara un espacio físico dentro del instituto para la atención de pacientes con enfermedades pulmonares intersticiales y con asma, y ya como jefa del entonces pabellón 1, en los años noventa, cedió su oficina y una sala de pacientes para instalar el primer laboratorio y Clínica de Trastornos del Dormir en el INER. Creó y luego dirigió la Clínica de Asma del INER en dos periodos, el primero de los años 1979 a 1992 y el segundo en 2003 hasta su jubilación. Durante su primera etapa realizó una estancia académica en Vancouver, Canadá, en donde consolidó lazos académicos y de investigación con el grupo del Dr. Peter Paré, acciones que fueron muy productivas para el INER a su regreso. Desarrolló la atención protocolizada e integral de los pacientes con una sistemática capacitación en autocuidados, estrategia que fue adoptada en otras áreas hospitalarias, y que se ligaba también a la capacitación de médicos y otros profesionales de la salud. El pabellón 1, su pabellón, tenía solicitudes permanentes de estancias y rotaciones, y en él abundaban los jóvenes ávidos de conocimiento.
Para ayudar a los enfermos, la Dra. Chapela cristalizó uno de sus grandes anhelos: la organización y la instauración de la Asociación de Asma A.C., que favoreció la participación y el empoderamiento de los pacientes y sus familiares, gracias a una estrategia educativa que permitía alcanzar un mejor control de la enfermedad y una gestión efectiva de sus necesidades. Hoy la Clínica de Asma creada por la Dra. Chapela sigue activa, y será inolvidable recordarla al poner su oído directamente sobre la espalda de los enfermos para escuchar los ruidos respiratorios. También las clínicas de enfermedades intersticiales y la de trastornos del dormir siguen activas (Fig. 1).
Figura 1. Dra. Rocío Chapela Mendoza.
La investigación, su otra pasión
Desde la residencia, la Dra. Chapela mostró su interés por la investigación y organizó junto con el Dr. Moisés Selman el Grupo de Trabajo en Fibrosis Pulmonar, que combinaba la investigación clínica y básica, y resultó en un grupo multidisciplinario con gran productividad e impacto internacional, que generó un modelo de interacción después aplicado a otras áreas y por ella misma en relación con el asma. Colaboró con importantes grupos de investigación de centros de EE.UU., Canadá, Francia, Nueva Zelanda y más, en proyectos de asma principalmente, que culminaron en importantes publicaciones.
La Dra. Chapela tiene registradas 68 publicaciones científicas en PubMed, además de la edición de tres libros y varios capítulos de libro. Fue profesora de pregrado y posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM, de pregrado en Medicina del Instituto Politécnico Nacional, miembro de la Academia Nacional de Medicina de México, investigadora nivel «F» de los Institutos Nacionales de Salud y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Asimismo, fue presidenta (la segunda mujer) de la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax (SMNyCT) en el periodo 2001-2003 y presidenta del Consejo Nacional de Neumología. La SMNyCT la condecoró con la medalla Donato G Alarcón/Ismael Cosío Villegas por sus méritos dentro de la sociedad y de la especialidad respiratoria. En el ámbito internacional participó como miembro de la Sociedad Americana del Tórax, Sociedad Europea Respiratoria, Asociación Latinoamericana de Tórax y la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias.
Rocío Chapela fue una de las figuras más importantes del INER y de la SMNyCT de las últimas cuatro décadas, ayudando considerablemente a la transición del Sanatorio para Enfermos de Tuberculosis de Huipulco hacia el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Querida y respetada por autoridades, colegas y sobre todo por sus pacientes, amable anfitriona de muchas reuniones sociales. Su casa era abierta y allí varios encontraron refugio. Cómo olvidar su ejemplar relación de pareja con Nacho y su apoyo a Ietza y Teoshia para luchar por sus ideales y construir sus vidas.
Rocío fue una mujer ejemplar cuyo legado trasciende el tiempo. Su dedicación juiciosa y apasionada por la neumología y la ciencia dejó huellas imborrables en nuestra comunidad médica y científica. Fue una profesional ejemplar, siempre comprometida con la búsqueda del conocimiento y el bienestar de los demás. Alzó la voz con autoridad y visión de futuro, y siempre luchó por los grupos vulnerables de este país. Valientemente supo decir lo que pensaba con claridad y firmeza, transmitiendo con sus palabras la sensibilidad del ser humano y el conocimiento de la científica. Inculcó en sus alumnos la pasión por su quehacer y por la gentileza con los pacientes. Trató por igual al amigo y a quien no compartía su forma de ser; fue una maestra de la medicina respiratoria y de la vida, que ofreció su sabiduría y su ayuda incondicional a muchos, incluyendo a los autores, quienes seguiremos eternamente agradecidos.
Su calidez, empatía y liderazgo la convirtieron en una persona muy querida por colegas, pacientes y amigos. Hoy recordamos con profundo cariño a una mujer que, con su trabajo y su corazón, inspiró a todos a seguir luchando por un mundo mejor. Su espíritu y su ejemplo vivirán en cada avance y en cada vida que tocó con su entrega.